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Mundo de Rol
Es una creación de Captain. Copiar la temática del foro o crear un foro idéntico a este, ya sea por diseño o contenido, se considera litigio o plagio.
Skin creada por Zorra para Mundo de Rol.

Agradecimientos especiales a Zorra y Capullito Z por la ayuda que nos ha brindado, a los creadores de los diferentes recursos utilizados para el diseño del foro. Especialmente a OurSourceCode por sus muy útiles tutoriales.

A LaufeysonSister por darnos permiso de utilizar su hermoso tablón de anuncios.

Ninguno de los personajes utilizados en el diseño nos pertenecen.

Nox Noir Nero "Cuachita" ©
Es un personaje ficticio creado, diseñado y dibujado por Captain. Cualquier similitud con otra criatura es mera conciencia. No copiar ni utilizar en cualquier otro lado que no sea Mundo de Rol.


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{Creepy Parade} Scream Out! -Votaciones-

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{Creepy Parade} Scream Out! -Votaciones-

Mensaje por Captain el Jue Oct 31, 2013 6:23 pm




Desing by: Captain Yue

Chiquishos y Chiquishas...
Vengo ante ustedes para no dejarlos dormir en lo que queda del día y gran parte de la noche. No me haré responsable de nada de eso ¿eh? Ni me renieguen (?).
Anyways, a continuación, se abren las votaciones de...

SCREAM OUT!
Yo sé que es obvio, pero me gusta ponerlo, así que se callan todos. (?)

Recordemos un poco sobre las bases del concurso:
-Reglas y formalidades (?):
♣ Minimo de 3 hojas, máximo lo que quieran pero es un Fanfic o one-shot no una novela, así que no escriban mil hojas.

♣ Logicamente puede contener cualquier genero que deseen pero la base es el miedo, el terror, que al leerlo nos caigamos de la silla, ese es el objetivo.

♣ Respeten los plazos de entrega.

TODOS LAS HISTORIAS deberan mandarselas en un MP a Yue, recuerden YUE, a mi no. -w-

♣ Se agradece la participacion, cuanto mas mejor, asi que si tienen un hueco animense a participar, pero sean responsables.


LISTA DE PARTICIPANTES
Guenwyvar
Cutethulhu
Khiel
Koga
Angie
Kaory Dan


Forma de votación:
+3 - El que más les dio Creeps.
+2 - El otro (?)

Sufran felizmente.

#1
Ojos Azules.:

Teníamos frente a nosotros el cuerpo sin vida de nuestro compañero, su mirada ya no estaba con nosotros, había dejado de estarlo justo cuando la sangre empezó a caer por su pecho y sus latidos habían cesado, justo en el momento en que su cuerpo calló contra el suelo y una Mei asustada, que ahora lloraba entre mis brazos, contemplaba la espantosa escena.
Yo no había visto aquello, pero solo ver como la sangre de mi compañero se extendía por el suelo hacía que el terror se expandiera por todo mi cuerpo.
Pero para que entendáis todo esto antes debo remontarme al día en el que nos contaron una antigua historia del actual pueblo donde veraneábamos todos los años.

*Flashback*
-¿A qué se refiere con que tengamos cuidado?-dijeron nuestros amigos que ahora eran pareja desde hace un año
-Veréis hace bastantes años nació una niña que era tan extraña, tan diminuta y de un tono de piel tan blanco que la gente comentaba que había nacido sin corazón, que no era una criatura de este mundo, pero la niña tenía corazón…Oh, y tanto que si tenía, mucho más que aquellas personas que cada día la amenazaban, insultaban y daban palizas. Pero eso un verano cambio, bueno cambio únicamente con una persona, un chico, no la trataba como los demás, él era amable…y como era de esperar ambos se enamoraron. La chica hubiera dado su vida por el chico, pero cuando volvieron a clase todo cambio, el chico empezó a tratarla tan mal como el resto, a insultarla y demás atrocidades que los muchachos cometían contra la chica. –todos estábamos tan perplejos que casi ni respirábamos-Entonces un día, o eso es lo que cuentan las gentes del pueblo, la chica apareció en clase con su corazón en la mano y su cuerpo lleno de sangre, se lo dejo al chico en la mesa y después le arrancó a él su corazón “Si yo no tengo derecho a amar nadie lo tendrá”, fue lo último que la muchacha dijo…

*Fin Flashback*

Otro agudo chillido retumbo por las paredes del edificio, lo reconocí, era Akira. Mei, que acababa de perder a su pareja, se derrumbó aún más al oír ese chillido agonizante.-Mei, voy a salir, esto debe acabar, no te muevas de aquí, escóndete donde puedas.-era una pequeña casa que siempre alquilábamos todos juntos en los veranos, desde hacía 5 años, pero ese era el primer año que el amor invadía el ambiente.

Nunca me había fijado en el crujido de la madera de la casa hasta esa noche, mi respiración, el silbido del viento o el más mínimo servía para alterarme, no iba a negar que tenía miedo, lo tenía, lo único que quería hacer esa salir de allí gritando como en esas películas de terror en las que todos por mucho que huyeran acababan muertos, pero a pesar de que quería huir no podía, no podía abandonar a mis compañeros, bueno solo quedábamos tres pero eran mis amigos desde hace años.

Sentí algo a mi espalda, quizás una sensación o un movimiento, giré rápidamente pero no había nada, cuando volvía a sentir lo mismo y me giré vi que las paredes empezaban a llenarse de sangre, la sangre empezaba a consumir el pasillo, como si una tormenta de agua se tratara; empecé a  andar rápido, lo más rápido que mis piernas me dejaban, ya casi tenía la puerta ahí, la que me sacaría de ese pasillo pero de pronto choque contra ella, intente abrirla, desesperadamente, me aferre al picaporte como si fuese un bote salvavidas.

La sangre empezaba a inundar el pasillo y la puerta no se abría, el pasillo ya no era más que una piscina de sangre que llegaba por mis rodillas, mis piernas pesaban, caí de rodillas enfrente de la puerta, golpeándola con mis puños, el sudor caía por mi frente y la sangre subía, cada vez más; como pude llegue hasta una mini lámpara que se sostenía en la pared,  la sangre me llegaba por los hombros yo me aferre a la lámpara, con todo el peso de mi cuerpo en ella.

Se oyó un crujido, la lámpara calló al fondo de ese río rojo y yo caí con ella. No aguante mucho, nunca había sido bueno aguantando la respiración bajo el agua, además la sangre era más pesada, mas viscosa.

Abrí los ojos, realmente tenía la respiración agitada, estaba en el mismo pasillo, pero ¿la sangre?, mi mano en el picaporte, giré la mano y la puerta se abrió. ¿Qué había sido eso? ¿Solo una ilusión? Corrí lo más lejos que pude de allí, entré en una de las habitaciones de la casa, pero allí no estuve más tranquilo ya que en la pared estaba escrito “Si yo no tengo derecho a amar, nadie lo tendrá”, no podía creerlo, aquello debía ser una broma, un absurdo sueño; pero yo jamás soñaba con esas cosas, en el fondo sabía que si no salía de allí iba a morir.

Corrí por las estancias de la casa, en la planta baja también buscando a mi amigo Ren, pero no estaba, ni su cuerpo ni ningún rastro que le indicara si seguía con vida, decidí volver junto a Mei, la cual estaría asustada y traumatizada por lo ocurrido, mientras subía las escaleras oí pisadas por el pasillo en el que estaba la habitación de Mei, tenía un mal presentimiento, corrí agitado, el corazón me latía tan fuerte que se podía escuchar en los alrededores-¡Mei!-grité pero no obtuve respuesta, llegue a la habitación y al ver la puerta abierta me quedé petrificado, una gota de sangre recorría el picaporte de esta, despacio abrí la puerta entera y allí me encontré con esa terrible escena,  la muerta viviente aquella agarraba el cuerpo menudo de Mei en el aire, la tenía fuertemente sujeta por el cuello, Mei me miró y con los ojos de lágrimas aquella otra mujer le arranco el corazón, esta última se giró y me miro con el corazón, aun bombeante, de Mei en la mano; aquella muchacha no tenía nada en la mirada, era como una muñeca sin vida, un robot diseñado para matar.

Hice lo que mejor sabía hacer, correr, choque contra la pared de atrás mientras aun la observaba, pero eso no me detuvo, debía salir de allí.
Corrí por los pasillos y baje las escaleras pero al ir hacia la puerta principal e intentar abrirla esta se encontraba cerrada, debería haberlo imaginado, miré hacia las escaleras y en lo alto se encontraba aquella chica sin vida llena de la sangre de mis compañero, me observaba.

Yo corrí hacia la cocina, cerré la puerta y busque algo con lo que defenderme, encontré un cuchillo afilado y largo, espere en un rincón de la cocina, la mano me temblaba. Como pensé la muerta no iba a llamar a la puerta, apreció frente a mí, con la misma mirada que antes, sin ninguna expresión-¿Qué has hecho con Ren?-dije mientras me echaba para atrás hasta chocar con un armario, la apunte con mi cuchillo, me temblaba todo el cuerpo, ella se acercaba sin decir nada, sus manos chorreaban sangre y sus ojos azules sin expresión realmente parecían sacados de una muñeca-Déjame-murmure como pude.

Se acercó tanto a mí que si hubiese sido alguien que respiraba hubiese notado su aliento-Tú me mataste-alargó su mano y antes de que pudiera decir que significaba eso noté el dolor más horrendo que había sentido jamás, todo mi cuerpo se paralizo, mi sangre se congelo, y hubiese sentido mucho más si hubiese seguido vivo.
--------------------

Abrí los ojos, me había quedado dormido, miré a mi alrededor, si ahora me acordaba estaba en el parque con Crystal, la amaba tanto, como podían decir que no tenía corazón, como podían tratarla de esa forma, ella recogía flores tranquila y me sonrió, con esos preciosos ojos azules iluminados.
De todas formas había tenido un extraño sueño, un extraño sueño en el que yo aparecía y…si, también aparecía mi dulce Crystal, pero no era más que eso un sueño, una pesadilla como otra cualquiera…



#2
Los Hirs:

LOS HIRS


Tenía yo diez años. En las afueras del campo vivíamos mi hermana, mi padre y yo, mi madre había muerto a dar a luz a mi pequeña hermana ya hace muchos años, muchísimos años como para poderlo recordar realmente. Sobre nuestra casa desgastada siempre habitaba una sombra, la sombra de la muerte, del dolor, de recuerdos atrapados. No sé. No me gustaba mi casa, ni el día, ni la noche, ni mi hermana ni mi padre. Cuando llegaba a casa mi padre siempre estaba fumando un cigarrillo y cortando la leña, media hora después nos daba un guiso y nos íbamos a dormir, podía soportarlo, soportaba los sonidos de la ramas retumbando en el viejo tejado, la peste sobre nuestro hogar, el rostro fantasmal de mi progenitor, los extraños sonidos del bosque, podía soportarlo.

-Buenas noches.- Mi pequeña hermana se levantaba de su asiento y se dirigía al piso superior, a su cuarto. Yo cerraba los ojos y juntaba mis rodillas bajo la mesa apretando los puños para no temblar, podía soportarlo todo pero no a mi hermana. Ella era más alta que yo, parecía incluso mayor que yo y siempre me daba la impresión de que cada día se veía diferente; además de eso nunca entendí ese mudo acuerdo en nuestro hogar, solo mi hermana decía esa frase durante la noche y de resto ni yo ni mi padre mencionaba palabra alguna, ¿era yo capaz de hablar?. En las noches bajo las mantas me llevaba la mano al cuello y tocaba mi garganta, a la escuela en la que asistía todos hablaban pero de mis cuerdas vocales no salía ningún sonido, estaba... “prohibido”.

En las mañanas colocaba un pie en el patio, el viejo árbol viejo y muerto se alzaba con autoridad ante mi, el árbol de mamá, no sé como era su rostro no puedo recordarlo ya. Mi hermana se paraba en la ventana de su cuarto y me miraba, entonces era la señal para salir corriendo. En la escuela no enseñaban mucho, hasta ahora no puedo comprender que era lo que realmente iba a hacer allí, nunca entendí de que hablaban, le temía a la gente sobre todo a la que me golpeaba pero prefería la escuela por supuesto.

Ese día exactamente cumplía diez años, regresaba por el bosque sin prisa escuchando hablar a los pájaros mientras atrás de mi risas se repartían, era algo relacionado con los “ermitaños”, supongo que así nos llamaba la gente. Mi labio sangraba, un chico grande me había tumbado un diente de un golpe, el dolor es una cosa misteriosa, dolor, no se si algo te haga sentir tan vivo como el dolor, no recuerdo bien ahora si a esa edad tenía la misma opinión. Me interné en el bosque siguiendo el sendero tan familiar, nuestra casa es muy diferente a las de la aldea, como decirlo parece de otra época una que no conozco y que nunca conoceré, está desgastada, cubierta de polvo y polillas, seguro que aun debe estar ahí  a pesar de todo. Aquel día no estaba mi padre cortando la leña, me esperaba mi hermana sentada al pie del árbol muerto con un libro de pasta blanca entre las manos, giró la cabeza un poco para mirarme y sonrió. Me fui de espaldas y caí sentado mirándola con terror, ya he dicho que no me gustaba mi hermana, me daba miedo, he crecido con ella y sus “buenas noches” me ha quitado mil veces el sueño, su piel es demasiado blanca y sus ojos son intensamente negros, miré a todos lados buscando a papá pero no lo veía por ningún lado. Entiendan, toda la vida lo vi cortando la leña al llegar, el guiso, las buenas noches y el meterse a la cama a tratar de no morir de terror, podría soportarlo claro hasta el momento en el que la rutina se alterara, y ese día había llegado.

Trataba de recordar a mamá para darme valor, pero no funcionaba, nunca funcionó, todo lo que tengo de mamá es un sueño sobre su muerte, aun hoy lo veo. La sangre tiñe sus piernas y su vientre mientras una mujer de cabellos grises sostiene a una pequeña de ojos intensamente negros, la mujer balbucea “es una niña” y eso es todo.

-¿Cómo te llamas?- Si hubiese tenido permitido gritar lo hubiese hecho, pero no, no se podía. Cerré los ojos con fuerza y cerré los puños como hacía todas las noches. -Mira.- Era una orden, mis ojos se abrieron casi al instante aun contra mi voluntad, el rostro de mi hermana que había visto por años estaba a unos cuantos centímetros y su dedo se extendía en una dirección, eran unas tumbas como las del cementerio que nunca había visto en mi casa. -Acércate.- De nuevo mis pies se movieron por si solos y fui hacía allá, mi corazón dolía contra mi pecho, los pasos de mi hermana atrás de mi no se sentían pero un aterrador frío se instalaba por toda mi columna vertebral perteneciente a ella, siempre había irradiado esa aura tan misteriosa. Cuando llegué a las lapidas pintaban en una inscripción cada una: “Laidy María de Hirs, Sir. Benabet Hirs, que Dios los tenga en su gloria” y otra mas: “Laidy Mariel Hirs, que Dios te perdone”. En ese momento el viento pareció cantar una tonada triste pero intensa, o quizá era el sonido del constante rechinar en mi cerebro que trataba de recordar aquellos nombres, un sonido más me hizo girar la cabeza bruscamente, mis ojos se llenaron de lagrimas y mis piernas cedieron, nunca antes había llorado, se sentía tan extraño como el liquido caliente resbalaba por mis mejillas que era tenebroso. El sonido era el de mi casa en llamas que comenzaba a desmoronarse, ya dije que la odiaba y aun la odio pero con cada llama que la consumía mi corazón se partía. “¿¡Que has hecho hermana!?” “¿¡Que has hecho!?”. Me giré bruscamente hacía mi hermana tomándola de su brazo, abrí la boca para hablar... pero nada salio, no podía, no podía. ¿Y mi padre?, ¿y mi padre?.

-Ahí...- La mano libre de mi hermana señalo la tumba de Sir. Benabet Hirs. -Duerme nuestro padre...- Mi hermana estaba más alta. No era mi imaginación, era mucho más alta que yo de lo que alguna vez fue y sin que le soltase el brazo se sentó frente a las tumbas. Giré mi vista al nombre de la lapida y leí, lo releí de nuevo... hasta que por fin recordé que era el nombre de mi padre “no...” mire a mi hermana temblando, su blanca extremidad comenzó a hacerse más delgada y más y más delgada, la piel... como explicar, empezó a pegarse a sus huesos de forma alarmante, rápidamente, velozmente. Trate de soltarme, era lo que yo siempre había sospechado, era mala, mala. ¿Quién era, Quién era?. Los ojos de ella se centraron en las lapidas y vi sobre su cuerpo el pasar del tiempo, primer se hizo mujer y rápidamente una anciana, le creció el cabello, las uñas, su apariencia se transformaba. No me podía soltar, no me soltaba, su mano se había aferrado a la mía con una férrea fuerza y de repente todo su cuerpo fue adoptado una apariencia calaverica, primero la parte frontal de su rostro se transformó en la inequívoca expresión sonriente de un esqueleto, de allí el resto, las manos, los dedos, los costillares y al final los huesos se desmoronaron frente a mis ojos como un castillo de naipes. Un grito, quizá el más fuerte que he lanzado en toda mi vida salió de mi garganta y sin darme cuenta todo se oscureció frente a mis ojos.

Meses después desperté en este sitio. Es un sanatorio mental en el que he estado internado toda mi vida, a mi lado yacen periódicos de la época de 1984, el año en el que yo tuve diez años. La historia que cuentan es muy diferente a la que yo he relatado y parece de una persona completamente ajena a quien vivió esa niñez. Dicen mas o menos que un jovencito de diez años se escapo del seno de sus padres de alta sociedad y que los buscaron un año entero dándolo al final casi que por muerto, luego estos señores padres escuchan el rumor de que un chaval de diez años incendió la casa de un anciano y su nieta quienes habían acogido a un niño que encontraron perdido en el bosque, un niño bastante raro dice toda la comunidad. Investigando efectivamente el anciano  adoptó al chico prácticamente y lo enviaba a la escuela, no tenia mucho dinero ni la forma de llevar al chamaco al hospital ya que todos concordaban que el crío estaba enfermo de quien sabe Dios que, la cosa es que casi todos le temían, para empezar no hablaba y aveces se le escuchaba hablándole a los pájaros, e incluso en alguna oportunidad se rumorea se le había visto comiéndose los restos de una rata muerta en el bosque.  Mucas veces los vecinos le habían insistido al viejo Tom que era como se llamaba el buen hombre que entregara ese niño a las autoridades, pero nunca lo hizo lamentablemente. Y fue así como se llegó al escenario donde la casa había sido consumida por las llamas, pronto los padres dieron con las autoridades encargadas quienes les contaron los hechos.  El niño estaba en el fondo de unas tumbas que parece el mismo haber cavado para abrirlas entre huesos de una familia ancestros de el anciano y su nieta, agarrado a los esqueletos con fuerza y con cerrillas de fósforo  así como una caneca de combustible que seguramente robo. Los padres de la criatura acudieron porque su hijo siempre había mostrado señales de tener alguna perturbación, lo habían llevado a psicólogos y demás, por eso cuando escucharon el caso pensaron muy a su pesar que quizá... y no se equivocaron, era su hijo efectivamente. Lo que encontraron fue aterrador, la pequeña nieta del señor había sido encerrada en el baño y las llamas la habían calcinado por completo, el anciano había muerto tratando de salvarla incinerado de igual manera.


Ahora me preguntó yo, ¿quienes son?. Tengo 16 años ahora y aun no se quienes son estas personas, no los recuerdo y no los reconozco como padres, tampoco al Señor Tom y a su nieta. Mi padre era un Hirs... mi madre era la amante del árbol muerto y mi hermana era un demonio. Pero ir en contra de los hechos es bastante iluso, no tengo nada con que demostrar lo que digo porque ella me mostró las tumbas, ellos estaban muertos hace mucho y mi mente solo mantiene vivo el recuerdo del terror, nada permanece claro excepto esto: En mi mano izquierda se marcan con fuego helado una señal oscura y patente de los dedos del cadáver de mi hermana Mariel y cada día se extiende sobre mi piel. No creo que éste en la época correcta ni ésta sea la vida correcta que debió tocarme vivir.

FIN

#3
Connected.:

La noche había caído hace unas pocas horas. Unas finas nubes vestían el posiblemente cielo estelado que cubría la ciudad. La lluvia bañaba las solitarias calles alumbradas por la tenue luz de un par de farolas. 

Caminando a paso rápido y tratando de resguardarse del aguacero con sus  bolsas, se encontraban Ayane y Marika, unas jóvenes aficionadas del mundo del periodismo.
De pronto, una pequeña y negra silueta se interpuso en su camino y casi hace caer a Marika en un gran charco de agua, echando a perder todo el trabajo del día.

– Oh, ¡pero si es un gatito!

La chica recuperaba el equilibrio y se aseguraba de que los documentos que llevaba en el maletín no hubieran sufrido ningún daño. 

- Aargh, ¡estúpido animal! ¡¿Cómo te cruzas tan de repente?!

- Pero no le grites, pobrecillo… Mírale, está empapado y seguro que tiene hambre. ¿Nos lo llevamos?

La otra chica se negó rotundamente. No parecían gustarle los animales. Por el contrario, a Ayane le encantaban, y siempre conseguía traerse alguno a casa pese que su compañera los odiara. Así que cargó al gato en brazos e intentó secarlo un poco para que no cogiera frío, y siguieron el camino a casa. 

. . .

Tras un larga y húmeda caminata, llegaron, finalmente, al apartamento. No era muy grande, pero era bastante acogedor. 
Nada más entrar, Ayane dejó sus cosas tiradas por la entrada y fue rápidamente al baño a buscar una toalla para secar al nuevo inquilino. Debido al frío que hacía, decidió tomar una ducha caliente, por lo que dejó el gato a cuidado de Marika, aunque a ella no le hizo mucha gracia, además de que le tocaba hacer la cena y no podría estar mucho por él.

Cuando salió, una sensación extraña se apoderó de ella. Un escalofrío le subió por la columna hasta llegar a la nuca. Comenzó a sentirse algo pesada y a la vez agitada por alguna extraña razón. Se tapó con la toalla y cuando volteó a verse al espejo para peinarse, algo hizo que su corazón diera un diminuto pero notable vuelco, haciendo que su pulsación se acelerara.

“Los gatos negros traen mala suerte, tú deberías saberlo bien”.

Dejó escapar un pequeño grito que llamó la atención de su amiga y la hizo aparecer casi de inmediato.

- ¿Qué ocurre? 

- ¡AAH! – Marika abrió la puerta con tanto ímpetu que hizo que la ya asustada Ayane se asustara todavía más. – M-Mira eso… – Alzó su brazo señalando al espejo.  

- … 

- ¿N-No vas a decir nada?

- ¡HAHAHAHAHA! – Empezó a reírse de forma alocada. – ¿Eso fue lo que te asustó?

- Qué… ¿Lo has escrito tú? – Automáticamente recuperó la compostura. – ¡¿Por qué haces estas cosas?! Sabes lo que llegan a asustarme estas cosas…

- Hahaha, por eso lo hice, fue divertido. Tenías que haberte visto la cara. Debí traer la cámara… 

- Ah, eres horrible, Marika. 

Ayane se secó el sudor provocado por el susto y abandonó el baño para dirigirse a su habitación y encerrarse dentro.

- ¡Hey!  Que sólo fue una broma, no te enfades. – Empezó a llamar a su puerta para que saliera. – Vamos, que ya está hecha la cena. Además, alguien te espera aquí fuera. Parece que también tiene hambre.

La chica asustadiza decidió salir, ya vestida, de su habitación. Le dedicó una mirada un tanto amenazante.

-  Que sea la última vez que haces esto, ¿vale?

-  Está bien, está bien. Lo prometo… - Respondió, tratando de aguantar la risa.

- Así me gusta. – Esbozó una sonrisa y fue hacia el sofá. Clavó la mirada en su nueva mascota. – ¿Tienes hambre? ¡Vamos, vamos!

Se sentaron en la mesa y, a pesar de lo sucedido, tuvieron una cena tranquila. Alimentó al gato con un poco de jamón york que tenían en la nevera, mañana ya irían a comprar comida adecuada para gatos. Hoy ya era demasiado tarde y encima llovía, el supermercado estaba bastante lejos de donde ellas vivían.

Tras la cena, fueron a dormir. Habían llegado muy tarde del trabajo, no tuvieron tiempo ni de ver la mala programación nocturna de la televisión. Ayane se llevó al gatito consigo, éste no conocía aún la casa y no era bueno dejarlo suelto, por lo que lo acomodó al lado suyo en la cama y ambos quedaron dormidos casi al instante.

. . .

Las ramas de los árboles se balanceaban con fuerza dejando caer las pocas hojas que les quedaban. Una fuerte brisa de otoño acechaba el lugar. Ayane estaba sentada en el viejo tronco de un árbol observando el interior del bosque.  En medio de un caminito se mostró una oscura silueta felina que dejó salir un maullido estremecedor. La chica se percató de ello y trató de ponerse en pie e ir a averiguar qué era y qué le sucedía a ese ser, pero su cuerpo no respondía. Podía sentir cada músculo de su cuerpo pero no era capaz de moverse. La extraña figura comenzó a acercarse hacia ella, lenta pero constante, repitiendo el peculiar sonido que cada vez se volvía más intenso y molesto. De pronto, se hizo la oscuridad.

. . .

Cuando abrió los ojos encontró dos enormes fanales de color celeste enfocándola. Era el gatito que recogió anoche que venía a darle los buenos días. ¿Estuvo soñando? Como fuera, no le dio mucha importancia, por lo que se vistió, tomó algo rápido como desayuno y fue hacia el trabajo. En el frigorífico se encontró con una nota:

“Me levanté más pronto y fui a comprarle comida a esa bola peluda. No quisiera encontrarme ninguna sorpresa al volver a casa… Nos vemos en la oficina.
El fantasma de Marika”
- ¿El fantasma de Marika? Esta chica no se cansa… Veamos dónde lo dejó… ¡Ah, ahí está! – Colocó la comida en un bol que encontró por ahí, y llenó otro recipiente con agua. – Con esto estarás bien. ¡Más vale que no rompas nada! Nos vemos después.

Se puso su abrigo, tomó su maletín y se dirigió hacia la oficina.  

En una cafetería, cerca del edificio donde trabajaban, estaba Marika con sus compañeros de trabajo: Toshiko, la directora, aunque no le gustaba que se dirigieran a ella como tal, además eran amigas de la infancia; Ryozo, el becario, era algo estúpido y torpe, la verdad no era de extrañar que después de 3 años siguiera en ese puesto; Kei, uno de los redactores más importantes, era un chico bastante serio y poco hablador. Ellos eran los únicos a los que podían amigos en esa empresa. Los demás eran unos aprovechados chupasangres, en especial Hayato, era la arrogancia hecha persona. No le importaba nada más que él mismo, hacía lo que fuera para lograr sus objetivos. Los rumores cuentan que provocó el despido de un par de trabajadores cuyos artículos fueron publicados en las primeras páginas. También se comentaba que durante la investigación de un extraño suceso en el bosque, dejó abandonado a su compañero y éste nunca más fue visto.

Sin embargo, Ayano echaba en falta a alguien, la otra becaria, Ino, que a diferencia de Ryozo, ella llevaba poco tiempo y era un genio. Todos esperaban que la ascendieran pronto.

- ¡Buenos días! Eh, ¿dónde está Ino? Con lo puntual que es siempre está aquí media hora antes que nosotros… - Preguntó, algo preocupada, pues esa chica nunca llegaba tarde a ninguna parte.

- Uh, ahora que lo dices… Hablé con ella ayer por la noche, pero no me dijo nada de que iba a llegar tarde hoy. Conociéndola me habría avisado con tiempo… O más le valía, ¡soy la directora! – Comentaba Toshiko entre pequeñas carcajadas – Hablando en serio… Recuerdo que hace tiempo me comentó que su abuela estaba enferma, quizás tuvo una emergencia. 

- Ella sí que es responsable, no como otros… – Marika le echó una mirada quizás un tanto despreciable a Ryozo, el cual le devolvió la mirada junto a una mueca burlona.

Pasaron los quince minutos que les quedaban para entrar a trabajar charlando sobre cualquier tontería. Ayane no parecía no quitarle el ojo de encima al serio de Kei. Realmente le admiraba, esperaba llegar a ser tan buena periodista como él.


Finalmente dieron las diez. Todos iban derechos a sus oficinas. Al llegar, Ayane y Marika entraron a su despacho compartido con ganas de continuar sus investigaciones pendientes. Pero algo las detuvo; las dejó completamente en blanco, completamente congeladas. Parecía que su corazón había dejado de latir… igual que el de la persona que se encontraba allí. Era Ino.

Estaba tirada encima del escritorio en el que Ayane trabajaba con un lápiz clavado en un ojo, atravesando el cristal de sus lentes, y un bolígrafo en el cuello. No mostraba ningún signo de haber estado forcejeando, más bien fue como si la hubieran empujado sin que ella opusiera resistencia alguna. 

La dueña de la mesa donde yacía el cadáver, lo más que pudo hacer fue caer arrodillada al suelo. Estaba tan impactada por la escena que contemplaba que sus ojos quedaron secos, no podía soltar ni una sola lágrima aunque por dentro ella así lo quisiera. Su compañera, mantuvo firme su compostura y fue a avisar a los demás. 

. . .

Después del suceso, Toshiko decidió cerrar el edificio temporalmente hasta encontrar al culpable.

Esa noche fue horrible. No dejaba de darle vueltas a lo sucedido. ¿Cómo alguien pudo matar a Ino? Era una buena chica, y era buena periodista, aunque estuviese en pruebas. Tenía un gran potencial. Quizás… Quizás ese era el problema. Si los rumores sobre Hayato eran ciertos, tal vez fue él el culpable. Ayane sentía la necesidad de investigar sobre esto, no podía dejar a su amiga irse así, sin más. Debía encontrar al culpable y hacerle pagar. Por otro lado, Marika quería dejar eso para la policía, fue algo que pasó y que por más que trate de investigar no va a traer a Ino de vuelta. 

Realmente le molestaba que mostrara esa indiferencia. Y le parecía algo extraño. Pero no quiso darle importancia, no era su prioridad. Por ahora decidió descansar y mañana, tras el velatorio, comenzar su investigación.

Tras una larga y pesada noche, consiguió despertar. Soñó algo extraño, aunque parecido a lo de la otra vez. Volvía a estar en el bosque, pero esta vez no se encontraba sola. A su lado había la figura de una chica más o menos de su edad que le hablaba, pero no era capaz de entenderla. Lo único que puede recordar es que cada vez que emitía algún sonido le producía un fuerte dolor de cabeza. Era increíble que pudiera acordarse de todos o de la gran mayoría de los detalles que se le presentaban en el sueño. 

Dejó eso de lado y se centró en el evento al que iba a asistir. Ya casi era la hora y todavía no había terminado de arreglarse. Su amiga comenzó a apurarla, no era para nada bonito llegar tarde a un entierro.

. . .

Era un día nublado, triste, se podría decir que perfecto para la ocasión. Incluso podía apreciarse cómo una leve niebla cubría el cementerio. Todos se encontraban rodeando la tumba de su compañera, con la pena mostrándose en cada uno de sus rostros. Todavía no podían creer que eso hubiera ocurrido. 

Tras la despedida decidieron dar un paseo por aquella especie de ciudad para los difuntos. Apenas mediaron palabra. Ayano, no sabía qué decir. Ino era, al igual que los demás, una persona importante para ella. Lo peor de todo no fue su muerte, sino la forma en que la encontró... 

Por una vez, Kei rompió el silencio con unas palabras alentadoras para tratar de mejorar el ambiente del grupo. 

- No deberíamos dejar que nos viera así. Estoy seguro que lo que ella querría es que pilláramos al culpable. Ahí es dónde se demuestra nuestra madera de periodistas de investigación.

Mientras el resto del grupo asentía y le daba la razón, Marika bajó su cabeza y dejó salir un suspiro. Eso de jugar a los detectives no le gustaba. 

Ryozo comenzó a sentir que llevaba algo pisándole los talones. Se dio la vuelta pero no veía a nadie. De una extraña manera, se sentía agitado, su corazón se aceleraba y le costaba respirar. No sabía qué podía estarle pasando si hacía poco que pasó con buenos resultados un test médico. Sus piernas dejaron de responder, se quedó completamente parado. Los demás seguian caminando hasta que Toshiko se dirigió a él y vio que no estaba, entonces decidieron mirar atrás. Mala elección. El chico se encontraba en el suelo, completamente morado y con la cara descolocada. ¿Qué demonios pasó? Kei intentó socorrerle pero ya era tarde. Parecía que había muerto asfixiado. ¿Pero cómo?

. . .

Las teorías sobre Hayato comenzaron a desvanecerse, aunque bueno, no se sabía. Ninguno de ellos estaba mirando cuando el becario murió. Pudo aparecer de la nada y atacarle. Aunque... ¿Con qué razón? Si ese chico era un inútil, no era ningún tipo de competencia para él... Extraño. Era extraño. Ninguna palabra podía definirlo mejor.
Aunque fuera increíble, a Kei tampoco se le ocurría ninguna explicación para ello; salvo una que involucraba el mundo paranormal. Marika, al escuchar eso, soltó una carcajada.

- ¿De verdad creéis en esas cosas? ¿Qué tenéis, 5 años?

Sus respuestas y su comportamiento no eran normales. Al menos no como Ayane recordaba. Aunque podía entenderla, no era una situación fácil, y quizás para ella era mejor no hablar del tema.

En vista del éxito del día, decidieron pasar la noche en casa de Kei. Él insistía en buscar información sobre casos de éste tipo, al menos podrían llegar a alguna cosa. Ayane le apoyaba, y Toshiko también, pero la otra chica... Prefería no meterse en esos asuntos, por lo que decidió irse a casa. Entre ellos tres quizás fueran capaces de encontrar una explicación a todo esto.

El chico decidió ir a hacer algo de cenar, con lo sucedido no habían comido nada en todo el día. Las dos chicas estuvieron buscando información en varias páginas web pero no encontraron nada parecido. 

- ¡Toshiko! ¿Puedes venir un momento? Necesito que me ayudes con esto.
 
La joven fue al llamado de Kei, a ver qué era lo que quería. Otro gran error.

- K-Kei... ¿P-Por qué...? - Dijo ella, llamando la atención de Ayane, quién rápidamente se acercó a ver qué ocurría.

- ¡...! - Se quedó sin palabras. Aquél al que ella tanto admiraba había perforado el estómago de Toshiko con unas tijeras de carnicería.

Ante esa situación, lo único que pudo hacer fue correr. Tenía al asesino delante de ella todo este tiempo, no iba a quedarse ni un sólo segundo más para averiguar cómo acababa con ella también.

A duras penas logró llegar a casa con algo de aliento. Abrió la puerta como pudo, estaba temblando y le costaba encajar la llave en la cerradura.

- ¡M-Mari...! - No pudo terminar ni su nombre. La imagen que tenía delante de sus ojos le quitó el habla. ¿Por qué tanta crueldad? ¿Por qué todo a mí? Fue lo único que podía pensar.

- ¿Qué? Pienso que así está mejor. Ya no molesta.

El gatito que acogió Ayane... Se encontraba clavado de la cola en la pared, abierto como si de las puertas de un balcón se tratara, con un enorme charco de sangre debajo.

Marika se acercó lentamente a Ayane.

- M-Marika... ¿Has hecho tú todo esto? ... ¿Po...r... q...u...e...? - En ese instante un objeto punzante de tamaño considerable estaba atravesando su corazón, dejándole unos últimos segundos para pensar que ella no era la Marika que conocía, no era esa dulce e inocente Marika que conoció hace ya mucho tiempo. Desde hace un año, cambió, cambió mucho. - ¿Ha...ce... un... año? N...o re...cuer...do... na..d..a... 

- Si hubieras hecho lo que hice yo con tu estúpido gato, ella seguiría viva. Maldita cobarde. - Hundió con más fuerza el arma en el pecho de Ayane, robándole el último soplo de su corazón.

. . .

- Mariko... ¿No crees que te pasaste un poco con ella?

- No, está bien, Marika. Tu muerte fue culpa suya, tenía que pagar. Hehe, hicimos un buen trabajo.

- Tienes razón... Pero que sepas que se te da fatal hacerte pasar por mí, hermanita.

#4
5 Leyendas que no deseas vivir:
Durante las epoca de antaño, la gente vivia con miedo pero al mismo tiempo alertas de lo que sucedia tanto a sus lejanias como con los suyos sin descuidar las relaciones de todo tipo, era normal para los niños de aquellos tiempos jugar y despreocuparse del ajetreado mundo de los adultos...
Ahora las cosas han cambiado tal vez por la vida mas calmada y por las nuevas tegnologias que nos brindan hoy en dia, pero tambien nos ha alejado de nuestros semejantes, iniciando con nuestra familia...
Y una familia tuvo que sufrir para aprender la leccion mas simple... cree en lo que tus hijos te dicen

Una familia simple, con una vida un tanto cotidiana se mudo a un vecindario nuevo, por razones de falta de dinero tal vez, o por que el padre cambio de trabajo...
La razon era lo de menos, pero la pareja tenia un hijo, era calmado y callado, casi no molestaba a sus padres por que asi fue criado por ellos en un ambiente donde sus padres trabajaban arduamente para tener lo necesario para vivir
Pero por las noches el pequeño se mostraba nervioso, lo mas seguro es que en este nuevo ambiente era claro que no podia estar calmado
Y en ocasiones iba al cuarto de sus padres y con cierto miedo preguntaba
-¿Papa; Quién juega y llora en la azotea todas las noches?-
Los padres no le tomaban la mas mínima importancia, y decían:
-ha de ser un gato ¡duérmete!-le respondian con cierta molestia
El pobre niño despertaba a media noche, asustado, porque sobre el techo de su cama se escuchaban gemidos, y el sonido de una lata rodando continuamente de un lugar a otro.
Llamaba a sus padres, pero estos desde su habitación le ordenaban volver a dormir. Incluso intentaba dormir con ellos, pero también se lo impedían.
Una de tantas ocasiones, el matrimonio fue despertado a mitad de la noche por un grito de terror proveniente de la habitación del niño, y después de eso no pudieron encontrarlo por ningún lado. Dieron aviso a las autoridades y al siguiente día, al volver a casa después de un largo día buscando a su hijo, ven un bote atado con un lazo colgar de la azotea.
Con algo de enojo el padre subio a la azotea, y ve otro bote tirado sobre el techo de la recamara de su hijo, al acercarse ve a su hijo en un rincón, sentado en cuclillas, abrazando sus piernas, tiene el cuerpo totalmente arañado y su rostro muestra un gesto de infinito terror…¡Sin vida!.

Fueron a instigar que o quien habia provocado tal reaccion en su pequeño hijo pero no podian encontrar modo que alguien pudiera llegar a ese lugar, incluso para que fuera un gato habia sido descartada por como se encontraba la estructura del techo y el miedo de lo que fuese hostigo a su hijos como a los padres
A los pocos dias matrimonio se mudó, cuidando a su hijo como nunca antes lo hicieron, pero el primer dia en su nuevo hogar debido al cansancio de la mudanza ellos decidieron dormir en camas separadas aunque se calmaron a sabiendas que su hijo dormia placidamente y se encontraba saliendo de la habitacion
A media a noche los despertó el sonido de un bote rodando en la azotea, y parado frente a su puerta, vieron a su hijo diciendo:
-Me asusta el ruido de allá arriba-.
Después de eso en la mañana no lo volvieron a ver, pero cada año en el aniversario de su muerte, se escucha el ruido del bote y el llanto del niño.
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Se cuenta sobre una antigua casa del centro de la ciudad que se dice está encantada y que en ella hace mucho tiempo vivía una familia acomodada que tenía una hija pequeña y varias criadas a su servicio.
Una noche mientras la niña dormía escuchó unos ruidos en el pasillo, abrió lentamente la puerta de su cuarto para mirar el pasillo que comunicaba los cuartos, era un corredor largo y oscuro, lleno de cuadros y enlosado. Al final del pasillo podía verse a un pequeño niño levantando una de las losetas y metiendo algo dentro de un hueco en el suelo.
La niña no podía creerlo, lo que vio relucir en la mano del muchacho al pasar por la tenue luz que entraba por la ventana eran monedas de oro. Cuando el niño se fue salió y se dirigió hacia allí; entonces apareció una de las criadas con una vela enorme que también había visto lo que había pasado y quería sacar partido.
Decidieron que no dirían nada a nadie. Después de aquel hecho, todas las noches la niña, que por su tamaño cabía dentro, se metía en el hueco bajo la loseta e iba dando monedas a la criada, quien las guardaba en un enorme saco. Las noches pasaban y aquel tesoro parecía no acabarse nunca.
Cada noche que pasaba la vela iba consumiéndose más y más, pero las monedas seguían saliendo a pares y no querían dejar ninguna.
Una noche en medio de su labor la vela comenzó a parpadear estaba a punto apagarse, así que la criada le dijo a la niña que saliera del hueco. La niña le hizo caso y abandonó el escondrijo, pero en el último momento una moneda cayó del saco al hueco y, en un acto de avaricia, la niña se metió de nuevo en el hueco.
La criada quiso sujetarla, pero no le fue posible, con desesperación le insistía que saliera ahí, que dejara la moneda atrás, pues ya tenían suficientes, pero la niña no atendió y la vela dejo de iluminar. En el momento justo en que el último rayo de luz salió de la vela la loseta se cerró ante los ojos de la criada dejando a la niña dentro.
La criada decidió no decir nada a nadie, los padres dieron a la niña por desaparecida y el tema se fue olvidando con el tiempo.
Pero aún en la actualidad dentro de esa casa se siguen oyendo por las noches los gritos de auxilio de la niña que repiten noche tras noche en el pasillo – Por favor… socorro… sáquenme de aquí -. Incluso la policía ha acudido multitud de veces ante la llamada de los vecinos que oían voces pidiendo ayuda, pero al llegar al viejo caserón lo único que siempre han encontrado es una vela vieja y consumida puesta justo en el centro de una loseta…
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Una antigua carretera a las afueras de la ciudad, era bastante peligrosa, rodeada por un precipicio sumamente profundo y de roca sólida. Una noche un autobús circulaba por aquel camino. La mayoría de los pasajeros iban dormidos.
La lluvia comenzó a caer cuando el autobús inició el descenso por las famosas curvas del lugar, que eran muy cerradas y peligrosas.
Los pasajeros que aun no consiliaban el sueño se dieron cuenta de que el autobús iba demasiado rápido, reclamando al conductor este solo pudo decir:
-¡¡¡Están fallando los frenos!!!-
Era imposible controlar el volante y en pocos segundos en una curva el autobús se precipita al vacío, murieron muchos en el instante del golpe, otros quedaron inconscientes, fueron consumidos por las llamas cuando el autobús se incendió.
Nadie escuchó los gritos de los pocos pasajeros que pedían ayuda y murieron de una forma terrible. En la central seguían esperando al autobús ya que era el último de la noche, pero jamás llegó a su destino.

Poco tiempo después, por la carretera comenzó a circular un autobús antiguo, pero muy bien conservado, con pasajeros muy bien vestidos, que siempre iban despiertos, pero sin pronunciar una palabra. De vez en cuando recogía a gente en medio del camino, transportándolos, sin contratiempos cerca de su destino, pues nunca llegaba a la terminal, el conductor les pedía que bajaran un poco antes diciendo:
-Baja ahora y no te gires antes de que cierre la puerta o jamás dejarás el autobús-.
Quienes obedecen escuchan el sonido de la puerta al cerrar y el motor del autobús arrancar, pero no ven nada alejarse. Los desobedientes que se giran, ven el autobús hecho pedazos, dentro de él esqueletos descarnados, personas calcinadas, y desmembradas. Se dice que a partir de ese momento su fantasma sube al autobús y viajará eternamente en él por causa de su desobediencia.
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En los inicios de este poblado, uno de los Gobernadores comprendió la necesidad de mantener comunicación con los pobladores del otro lado del rio cuya corriente, dificultaba el paso, especialmente en la época de las lluvias.
Así que trajeron al mejor albañil y se le hizo un contrato en donde establecía la fecha en que la construcción debería estar terminada y de no ser así, perdería la mitad de las ganancias.
Este reunió a los mejores trabajadores e inicio la obra, pero tres días antes de expirar el plazo, una terrible tormenta subió el nivel del rio y arrastró la construcción casi terminada.
El pobre hombre desesperado, se alejó y se sentó en la cima de la colina. Ya no había tiempo para hacer el puente, no se le pagaría un centavo más, y su prestigio como el mejor albañil se borraría.
Ya muy entrada la noche un débil viento que jugaba con su sombrero, se convirtió en remolino y en el centro de este, apareció un hombre de unos treinta años que se paró frente a él y le pregunto:
-¿Que tienes?-
El albañil le contó lo que le pasaba y el hombre le propuso construir el puente en una sola noche a cambio de su alma.
Sabiendo que se trataba del mismísimo Satanás; el albañil le dijo que le resolvería la noche siguiente a la misma hora y en el mismo sitio. Y así el albañil se marcho.
La noche siguiente, el albañil se dirigió a la cumbre del pequeño cerrito, el hombrecillo apareció tal como la había prometido y cerraron el contrato, el hombrecillo tomo al pobre albañil por una pierna arrastrándolo hacia el río dejándolo sentado a la ribera. Entonces, de manera inesperada se desató una terrible tormenta que duró hasta el amanecer.
Para asombro de la gente, el puente estaba terminado, y sobre él, el cuerpo del albañil. Los pobladores levantaron el cadáver para llevarlo donde su familia; pero un furioso remolino se los arrebató elevándolo por los aires y escondiéndolo entre el monte. Inmediatamente salieron al monte en busca del difunto; pero jamás lograron encontrarlo ,solo su sombrero que se hallaba sobre aquella roca en lo mas alto del puente.


Recuerden tomar un poco en cuenta la fluidez de la narración, la ortografía y la coherencia de los escritos~~

Ciao.
- Captain.



Última edición por Captain Nightmare el Dom Feb 09, 2014 2:38 am, editado 1 vez


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Re: {Creepy Parade} Scream Out! -Votaciones-

Mensaje por L U C H O el Dom Nov 03, 2013 3:54 pm

OH DIOSMIO EL BANNER DE ADELINE ES UNA COSA PRECIOSA <3

Y QUÉ PASA ACÁ QUE NADIE HA DEJADO VOTOS
TOMEN, TOMEN (?)

Vale ya poniéndome serio.

+3 para el #2
Me dejo impactado (?) en un principio pensé que la hermana acabaría siendo un demonio y quien diría que el verdadero demonio resultaba ser el niño. Me gusto ese cambio radical que te desmorona las teorías de final que tienes al ir leyendo eue

+2 para el #1
La escena de la habitación inundándose de sangre fueron las que me convencieron de darle el +2 -u-
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